Ya absolutamente incorporado de mis vacaciones, y olvidado casi mi viaje por Asia, estos días trabajando en varios frentes como no puede ser de otra manera para salir de esta crisis que alguien nos metió, uno reflexiona y la verdad que los días de inactividad lejos de la rutina diaria a veces te hace ver desde otra óptica algunas cosas, que el día a día no te permite hacer, o al menos yo no las hacía, simplemente pensar.
A veces he sentido como han criticado mis progresos sin conocer mis esfuerzos y han envidiado mis victorias sin conocer mis fracasos, ya se sabe que cuando te va bien en la vida pronto se reconoce porque todos los necios se conjuran contra ti, y me gusta la verdad que eso suceda, como diría mi socio, esa es la actitud, un amigo mío decía que como nunca fue genial nunca tuvo enemigos… qué razón tenía, la envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come como dijo Francisco de Quevedo y Villega.
Posiblemente muchos desconozcan que el genio se compone del 2% de talento y el 98% restante de perseverancia y es el único camino hacia el éxito, la perseverancia, la sabiduría suprema de tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista, porque sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar
Afortunadamente vivo con la persona amada, y con mis tres grandes tesoros, mis hijos, y soy plenamente feliz, hacía tiempo que no me daba cuenta que estaba absolutamente realizado, profesional y personalmente con una familia a la que amo, en esta vida en la que las lecciones más importantes que he aprendido han sido las más dolorosas, aunque sólo una cosa es más dolorosa que aprender de la experiencia, y es, no aprender de ella, he intentado sacar provecho a un buen consejo y eso exige más que darlo.
He pecado muchas veces de no tener una verdadera elocuencia en cuanto a no decir más de lo que es preciso, pero de ello también he aprendido, pero he tenido también muchas recompensas en esa batalla, lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad, y de ello si presumo.
Tengo pocos amigos, pero de una magnífica calidad, estuve siempre rodeado de “amigos” y de gente de todo tipo y a veces las prisas no te da la suficiente pausa para saber que amigos, pocos, pero buenos, los que yo he elegido, sin duda, la familia te la imponen y los amigos los eliges tú y siempre he procurado elegir a los mejores y quererlos por supuesto por sus defectos y también algo por sus virtudes como personas, ya a estas alturas de la vida no está uno para juegos. Por lo que me siento muy feliz con la gente a la que quiero y me quieren a mi y a los míos.
En fin un poco de autoestima nunca viene mal y es que cuando uno está muy feliz es difícil disimularlo, además no me da la gana de ocultarlo.
La flaca y amarilla muerde y esto la pondrá más rabiosa. Os quiero
Cuanto me alegro de que seas feliz, y lo más importante, de que lo percibas y seas consciente de ello, pues entonces lo podrás disfrutar y lo disfrutaran cuantos te rodean. Un abrazo.
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